Mil pasajeros



Los trenes van llenos
A oscuras
viajan mil pasajeros
Atónitos
en la aceleración
del maquinista
Bajo un cielo
de nubes
que ven
sin comprender
lo que sucede
Sin más que ahí
En el viaje
de mil pasajeros.

La superación de la historia

Luego de la muerte de Juan Domingo Perón, el partido que conducía no tuvo una figura fuerte que pueda hacerse cargo de la coyuntura política y económica reinante que en 1974 atravesaba el país. Ese fue un claro quiebre al interior del populismo peronista. Hoy en día, dicha transición atraviesa el partido del Frente para la Victoria. Pero a diferencia del Peronismo del 74', no padece un contexto de crisis, las instituciones y la prosperidad económica son adversos a los intereses de los partidos republicanos o de pequeñas minorías de la sociedad porteña. En ese aspecto, el partido que gane podrá gobernar con una clara libertad. Si pensamos en términos históricos esto es un claro salto adelante. superar los embates del pasado para progresar, para liberarnos como pueblo.

La mentira para crear al Otro

El intento por construir al otro desde la mentira, desde lo irreal termina por oponer al otro en la verdad, en tanto y en cuanto éste tenga poder de visibilidad. Es decir, ese que se construye desde la mentira termina por ocupar un lugar opuesto a esta y se convierte a su vez en el personaje que invade el mundo tal como es y lo transforma. Porque la mentira en tanto y en cuanto se demuestra como tal se convierte en verdad pero no deja de ser mentira. Lo mismo pasó con Perón. Construyó su poder y luego tejieron alrededor de éste, desovillaron mentiras que no fueron hechas realidad, se las reconoció como tales, es decir, se hicieron verdad una vez que la mentira fue descubierta. Entonces, ese espectador en duda comienza a tejer una diversidad de imaginarios en sí, en el cual se pueden vislumbrar el tejido de ambos bandos, se puede llegar al significado que está intacto detrás de una infinidad de hechos tratando de generar lo mismo: la no correspondencia con lo representado. De ningún modo puedo caer en la oposición de colocarme de un lado o de otro porque no hay dos lados. Hay algo, una operación simbólica, desde la mentira que, aunque ellas lleguen a debatirse en el fuero de la justicia, en la consciencia desfasada de la justicia porque la sociedad se mueve desde la jurisprudencia, desde allí se conforma la verdad, la verdad está en el cielo y éste se ubica dentro de cada habitante, allí está el cambio constante que toda sociedad necesita. Por eso no puedo haber dos bandos: no hay “yo soy tal cosa”, hay una verdad, objetiva, a la que los partidos intentan acercarse y es a esa verdad, como en espectro, que viene de un pueblo, a la que uno debe acercarse. Pero esa verdad no tiene un fin ulterior, nunca se la contempla totalmente.
La masa popular sigue agrandándose, y avanza como una piedra gigante que desciende desde la cima de una montaña, y con ella trae lo desconocido, lo aún por conocer. Hay que buscar el discurso. Desentrañar otro imaginario, pero el propio, sería vertiginoso desarrollar uno ajeno, desesperante no poder cumplirlo y luego percibirse en un escenario artificial, impropio. Siempre hay un nuevo espacio que puede ser creado. En todo hombre hay un tulpa por desarrollar, aunque este se pueda volver en su contra.
La palabra fue expropiada, tomada por el creador de mentiras que intenta prestidigitar su imaginario en el total de las personas habidas en las adyacencias de un territorio, que se expande hasta los límites del territorio. No hace más que tratar de anonadar creencias, aminorar los ánimos del sueño, vaciarlos de estímulos efímeros, provocando patologías precoces, de excitación efímera, de contacto con el significante y luego escapar, buscar otro estímulo. La palabra así muere, así el hombre no podrá interpretar el caos que subyace naturalmente, caos como orden perfecto de la realidad. En ese caos un sentido se universaliza, en un tejido de sentidos. Jauretche decía: “Lo nacional es lo universal visto por nosotros mismos.” Pero lo peor es, o sería, que la mentira venza o atrape como una rémora a su paso. Entonces se la sigue, se la sigue y uno descubre al final que es mentira y sigue con otra cosa, vuelve a empezar para salir de la desesperación a la que nos acercó el abismo de la mentira, al que nos acerca constantemente.

La imagen positiva



Cuando hablan del nivel de representatividad de la presidenta, no se tiene que pensar como un mero porcentaje, con el que cual, uno dice, ah bueno, estamos ganando y nos enorgullecemos como buenos populistas que somos. No sólo eso. También se ve, cuáles son las posiciones que tiene el pueblo. El gobierno representa, pero no lo es si no es con el pueblo, y el pueblo sin voz, sin discurso, no es nada, es un caos de voces, coaptadas por la coima, donde la marginalidad no deja margen. Entonces quién crea a quién, ¿el pueblo a la presidenta o la presidenta al pueblo? Desde aquí, desde la escritura, parece que son las palabras las que escriben en el cielo las demandas de un pueblo. Quiere dejar allí, asentado en lo alto, un imaginario, y desde la política darle rumbo a lo político. Lo institucionalizado por la tradición que nos lega la historia es necesario desbordarlo. Inflarlo, para todas las voces, y no la de una persona, que mira y reina, y adjudica formas de ser.
La mayoría nacional, es decir, la que engloba a casi toda la diversidad nacional (podríamos decir federalista), es el significado de ese porcentaje de representatividad. Es que si no hay diversidad es porque reina el interés de una clase, como si hoy, en la era global, todavía la imagen significara algo no más. Argumentar o teorizar sobre esto, no tiene sentido. Sólo lo nombro para no desorientar la escritura, ni la lectura. Ya no es novedad que el significado se expande y que cada vez es más necesario cambiar el control de la dominación, pero eso parece quedar en el pasado. Y como tal, desde la memoria, nos dice donde no caer. No hay un adversario que pueda encontrar una estrategia que nos pueda hacer caer. No es fútbol o ajedrez. Es la vida, lo político no puede tomar otro rumbo que el bien común, pero el que emite el pueblo, no el orden institucionalizado. Allí está, en la representatividad, la interpretación de ciertas palabras que estaban destrozadas. Donde la creencia sobre esas palabras era nula, era donde se universalizaban.


Ahí está. Una representación a la que el pueblo tiene que acomodarse, cuando la necesidad real surge del hombre. Debe pensar, ni más ni menos, que en el bien de esa persona que está ahí, en ese sujeto, y no sólo en la norma preconcebida. La institución tiene representación si representa al sujeto, no si lo controla. La persona no debe poner la cara para representar al soberano al momento de la foto. Uno debe crear a partir de poner en práctica la capacidad perceptiva: que los ojos vean con lo que el cuerpo siente, el cuerpo individual y el cuerpo social. Así también debe funcionar la justicia: debe adaptar la norma a las nuevas demandas. No aferrarse a su estamento, al control de cómo debe ser el pacto republicano. La estructura intenta controlar la realidad del sujeto, la expansión de su yo social. Pero no puede. Por eso es necesario lo político, para que esa representación que acapara la presidenta se materialice en la vida de todos los ciudadanos.    

Salar


Salar,
viejo, salar
caminé por tu sueño.
Crucé tu punto cardinal
entre la sal y el cielo.

El paro de los dirigentes sindicales

Todo parece terminar en un choque de conceptos que se disgregan en opiniones radiales, debates televisivos, conferencias de prensa para hablarle a la televisión. Todo termina en una imagen, allí, dentro de la imagen queda enfrascada la consciencia del espectador. Debatiendo en su soledad o con su compañero teleespectante sobre una ficción que se hace pasar por real. El paro no fue más que eso, una trasmisión de la jornada con actores principales y otros secundarios, todos, hasta los opinólogos colaborando en el argumento del día. No habrá, no habrá debate sobre la verdad, lo real. El verdadero conflicto queda de soslayo, no lo notamos. Tuvo o no concurrencia, fue efectivo o no? Debate, opinión, prensa basura. Los problemas reales, económicos, los personajes centrales de la realidad, todavía no se los escucha. No hay voz para los que verdaderamente tienen reclamos. Hay un intento de apropiación de éstas por parte de los tele-personajes. En tiempos electorales, los dirigencia que tiene voz en los medios (pero que no tienen al otro) sólo piensan en los efectos de los hechos. (La modorra de algunos no se aguanta, es muy chata: ¿subestiman al teleespectante?).
Los camioneros hicieron paro la semana pasada, pero no tuvo transmisión mediática. Entonces quedó en el olvido. Pero, ¿por qué fue el paro? ¿Reclamos salariales, impuestos a las ganancias? No, el paro fue porque los grandes monopolios a los cuales los camioneros le distribuyen su producción decidieron en el seno de sus directorios acordar precios más amenos con las grandes cadenas de supermercado que con los medianos y pequeños comerciantes. Por ejemplo, un almacén recibe una Coca /Cola a un precio mayor que el que tiene en su stand Carrefour. Entonces, Carrefour compra con descuento Coca o Quilmes a un precio menor. La Serenísima, por ejemplo. decidió dejar de venderle a los clientes que no tengan un cierto nivel de compra por mes. Obligando al pequeño comerciante tener que ir al Día, el cual le vende más barata la leche que la propia serenísima. El almacen de barrio, ese que te fía cuando no llegás a fin de mes, porque no pagás impuesto a las ganancias como los que hoy adhieren al paro, ni tampoco tenés cobertura médica o un aporte jubilatorio, ni tampoco querés que Pablo Micheli se apropie de tu voz, porque lo que vos querés es igualdad, no que la figura pública de Micheli o Moyano recupere prestigio ante los desaciertos cometidos en la arena política. ¿Se podrá reinterpretar una dirigencia gremial, desde las filas de los trabajadores que comprendan los problemas reales? ¿O seguiremos asistiendo al Show de la Pelea Mediática, a la significación de las figuras que encarnan secretos, sospechas o entreveros que deben ser barridos y olvidados?

Perseguido (Poema inédito, año 2012)

Él llega entre miradas
que zumban sus ojos.

Me acerqué
y escribía,
y escribió
los Perseguidos
por las. Zumba.
La mirada zumba
en sí, por el escribir
de otro que escribe:
la mirada zumba
y persigue.

Una ciudad entre sueños
prósperos y antiguos.
La vieja esquina
es un lugar pasado,
el derrumbe de sí,
en eso, en sí
plegado al lujo
que se alimenta
de luz artificial intenta
proyectar el sueño
sobre nuevas viejas formas
restauradas.


Me mira aturdido,
por el olvido continuo
que provoca la hoja.
Zumba.
Sospecha ser
aunque
sonríe complaciente.
Un expreso por favor…

Sino imágenes:
lo enredó una alondra
y los pájaros en la jaula
sintieron espanto.

En el vacío cae
sin saber si fue
por la experiencia
o por la imagen
que bloquea la ilusión
eterna de los sentidos.
Una jaula de piel.

Imágenes.
Cayó del barco
y todavía intenta
no ahogarse.

Un presentado en la imagen
dando por muerta a la palabra.
Comprada. La palabra
muerta por la compra.
De la palabra.

El mal decide, pero todavía
persiste en los instantes
desesperados por salvar
todo lo otro.
La marea se lleva
violenta
mente, así,
todo lo otro.
Imposible plegar
el mundo en un objeto.

Las imágenes
desvanecen,
desertan
desistir
de.
Resisten
las palabras
hasta palpar almendras.
En el olvido no hay
no hace falta.
En el sueño del mundo
no hace falta,
dejá, dejá, en serio, dejá.

Una señora se consuela
con la voz del teléfono
que escucha otra voz.
Restituta supo saber:
Narciso murió.
Se suceden, los sueños
suceden, desvanecen
para avanecer.

La mirada zumbada
lo persigue a él
Que moldeó los ojos
y el perseguido sanó
y se creyó sin fin
y más allá
de su piel no fue.

Tendré un destino
único escribió
al que todos llegan.
El perseguido sanó
las miradas,
ahora transita el pasado
y el presente

lo que el tiempo anhela.

hacia millán